DARK Y EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES



La serie alemana de Netflix Dark, navega entre viajes en el tiempo y mundos paralelos, planteando un sin fin de problemáticas filosóficas: libre albedrío, el tiempo, Dios, necesidad y contingencia, el eterno retorno, entre otras. 
El argumento plantea la idea de un mundo con un tiempo circular, donde todo vuelve a suceder una y otra vez, donde no hay principio ni fin; el eterno retorno del que habla el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), donde nos plantea la duda acerca de cómo queremos vivir nuestras vidas, diciéndonos, de cierto modo, que pensemos muy bien de qué forma la viviremos, porque la repetiremos una y otra vez de forma infinita en un eterno devenir. En Dark, todas las épocas, existen de forma simultánea, el tiempo no es entendido de manera lineal; por lo que hay un “yo” multiplicado a cada segundo, sin embargo mi yo del presente podría viajar al pasado o al futuro y encontrarse efectivamente uno con el otro. 
Una de las maravillas de estos viajes en el tiempo es la posibilidad de modificar el pasado o incluso el futuro, ¿pero esto es posible, o estamos destinados a repetirnos una y otra vez de la misma forma, aunque creamos que se han realizado cambios que no son más que ratificaciones de lo mismo? 
En la segunda temporada Jonas, el personaje principal de la serie, viaja al pasado y se encuentra con su yo, llamado “Adán”, quien ha podido controlar el tiempo y de esta forma se ha convertido en Dios, puesto que sostiene que el tiempo es Dios, quien lo controla y sabe todo. 
El filósofo alemán Gottfried Leibniz (1646-1716), plantea en sus obras, la idea de un Dios como ser perfecto y omnisciente, quien creó este mundo como “el mejor de los mundos posibles”,  ¿qué otro mundo podría haber creado un ser perfecto, si no, uno perfecto? Si bien el mundo es perfecto, los seres humanos no lo son; somos seres imperfectos, de lo contrario seríamos Dios; esta imperfección, no es más que una limitación que no nos permite apreciar la perfección del mundo, y comprender que el mal no es otra cosa que parte del plan divino, para poder fundamentar la noción de libre albedrío en el hombre. Dios podría haber creado otro mundo, sin males, pero entonces no tendríamos la libertad de poder hacer el mal, solamente obedeceríamos a un plan bondadoso de Dios. 
Dark nos plantea diferentes tiempos, en un mismo mundo; o al menos así parecería ser presentado, aunque podríamos ir más lejos y pensar que el mundo, en términos de interpretación y episteme, es uno diferente en cada tiempo, de modo tal que el Jonas del inicio de la serie no es el mismo que el Jonas viajero, como tampoco es el mismo que Adán; el filósofo griego Heráclito (540-480) decía, “ningún hombre puede bañarse en el mismo río”, estamos en un devenir continuo, donde no somos los mismos que hace un segundo atrás. De este modo, hasta el momento, hemos conocido tres Jonas: el Jonas adolescente, el Jonas viajero y el Jonas convertido en Adán; cada uno de ellos dará lugar al siguiente. Ninguno de estos Jonas son la misma persona, en el sentido que sus pensamientos, su forma de ver e interpretar el mundo han variando, cambiando, de forma abismal. 
En la segunda temporada, Jonas adolescente se encuentra en 1921 con Adán, quien le dice que será necesario mantener el mismo orden establecido para poder reordenarlo, manipulándolo en un ejercicio argumental perfecto, donde le sugiere la posibilidad de romper el ciclo de los 33 años y detenerlo desde el principio, el problema es saber cuál es el principio, puesto que es un círculo infinito, y le pregunta qué sacrificios estaría dispuesto a hacer. Jonas debería volver al día en que su padre se suicido, impedir que esto ocurra y de este modo Mikkel (su padre), no viajaría al pasado, lo cual imposibilitaría, por otro lado, que Jonas naciera; de todos modos nuestro protagonista en un acto heroico decide viajar sin importarle que su propia existencia se vea afectada, con tal de salvar a Martha, su amor. 
Adán a logrado manipular a Jonas, es decir a su yo adolescente, para lograr lo opuesto a lo que le pide, continuar el ciclo una y otra vez. 
Jonas viaja al día antes del suicidio de su padre, se encuentra con él y le pide que no lo haga. Hasta ese momento su padre no tenía planteado hacerlo, pero las palabras de su hijo le han puesto esa idea en su mente. Y aquí surge un problema sumamente interesante, que tiene que ver con el libre albedrío. Si Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, un destino prefijado, entonces ninguna de nuestras decisiones son libres, puesto que él ya las conoce, ese Dios omnisapiente está al tanto de todas las posibilidades que puedo pensar, porque de hecho él nos las presenta, y también sabe qué decisión efectivamente tomaremos. En el encuentro entre Jonas y su padre, se da algo paradójico, su hijo viene a impedir que su padre se suicide y termina propiciando tal acontecimiento, por lo que parecería decirnos, que aunque nos empeñemos en modificar ciertas situaciones, estamos impedidos de lograrlo. Si hay un destino prefijado por Dios, entonces todo lo que hagamos para modificarlo, no será otra cosa que lo que lo posibilite. No hay libertad en tanto es un engaño, en tanto creo de forma ilusoria estar tomando decisiones por mi propia cuenta, cuando en realidad solo estoy reproduciendo algo que ya ha sucedido en este circulo infinito de repeticiones constantes. Si Jonas no le hubiera hecho caso a Adán, si se hubiera revelado ante él mismo, quizás su padre no se hubiera suicidado… ¿o sí? … 

Dark nos deja muchas intrigas y un sin fin de preguntas y problemas filosóficos, nos permite repensar algunas cuestiones referidas al tiempo, a la existencia de Dios, al destino, a la posibilidad de estar repitiéndonos continuamente; permite repensar las concepciones del mundo y del hombre que tenemos, y mantener despierta nuestra capacidad de curiosear en otros mundos posibles. La Filosofía no es otra cosa que eso, que pensar en la posibilidad, imaginando otras realidades, y otra forma de ser sujetos.

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